viernes, 12 de enero de 2018

2017 un año de cine.

Cuarenta y seis películas de estreno he visto finalmente este 2017 recién finalizado, tres más que el 2016. Como aquel ha sido también un año muy interesante en el que elaborar el top cinco ha resultado complejo. Como siempre el orden del top es descendente de la quinta a la primera película del año y esta representado por los carteles que ilustran el post.

Empezó potente el año con una delas películas más interesantes del mismo, Silencio de Martin Scorsese, una película dura y compleja, como el tema que trataba: la esencia misma de la fe, del acto del hombre de creer. Al final sin embargo, termina recompensando al espectador su fe en el cine. Le siguió La, la, land La ciudad de la de estrellas, otro de los estrenos más interesantes del año que con su precioso envoltorio escondía un amargo de relato de renuncia en pos de conseguir unos sueños que a veces tienen un precio demasiado elevado. Pasamos luego a Múltiple una escalofriante y claustrofobica propuesta de un renacido Shyamalan cuyo guiño final ha sido de lo más celebrado del año. También a principios de año llego otro de los estrenos más interesantes de este 2017, Trainspoptting 2 un desgarrador ejercicio de antinostalgia que se revela desde el principio, con acierto y valentía, contra la moda imperante en una época donde la nostalgia se ha convertido en la razón de ser de tantos productos culturales.

A partir de aquí entramos de lleno en el cine de superhéroes inaugurado con la muy mediocre Batman Lego, que si, esta plagado de guiños graciosos y luce como homenaje al personaje y a toda su trayectoria audiovisual pero que su desarrollo tan brutalmente conservador y tópico termina lastrando. Siguiendo con DC pero en este caso dentro de su Universo Cinematográfico brilla con luz propia Wonder Woman, más que por su película en si, que pese a momentos puntuales de brillantez es en general bastante mediocre, por como ha conseguido calar el personaje en el publico y como ahora si, se ha convertido por derecho propio en miembro de esa Trinidad de DC que hasta ahora parecía más bien un dueto. La Liga de la Justicia por su parte si por algo destaca es por su pequeñez. Más allá de sus errores (muchos) Batman vs Superman era una película grande y plagada de ambición, la JLA debería haber sido aun más grande, corrigiendo claro, los defectos de su predecesora pero al final resulta ser una mera aventurilla que en cómic hubiera ocupado una o dos grapas de una etapa de transición entre autores.

Entrando ya dentro de Marvel (aunque este caso de la mano de la Fox) empezamos con la interesante Logan, si bien es cierto que el concepto “crepuscular” se ha usado en exceso para hablar de esta película no lo es menos que le viene como anillo al dedo. En el debe de la misma esta en que pese a sus muchos e innegables aciertos, el tedio se apodera de ella en no pocos momentos. Algo que no encontramos en Guardianes de la Galaxia 2, y es que el espíritu festivo de esta franquicia es contagioso, aunque quizá cabe decir por otro lado que es demasiado formulaica en su semejanza a la primera. Muy distinta por contra a todas las películas de Spiderman realizadas hasta la fecha es Spiderman Homecoming que de tanto querer diferenciarse se pasa de frenada, y es que si bien es cierto que lo que menos necesitaba el personaje era que se volver a contar su origen, no hubiera estado mal dotarlo de motivaciones y no convertirlo en una caja vacía y menos aun en un mini Iron Man. En el haber de la peli esta el casting y el ambiente de instituto, así como el villano, en su debe destaca el que aunque la peli gira con acierto en torno a la idea de poder y responsabilidad tan central en el personaje, lo cierto es que parece que Peter no llega a aprender la lección. Cerrando Marvel Studios ya a final de año llego Thor Ragnarok, una suerte de comedia en el que sus múltiples y potentes momentos épicos quedan lastrados por un humor que no sabe cuando frenar.

Siguiendo con el mundo del cómic pero lejos ya de los superhéroes cuatro ha sido las adaptaciones que he visto este año, Ghost in the Sell que pese a su pirotecnia visual y su claro homenaje a Robocop se queda finalmente en nada. A otro nivel, algo parecido le pasa a Valerian y la ciudad de los mil planetas, visualmente es una autentica maravilla, pero al final termina quedando enterrada por un desarrollo previsible y manido. Kingsman y el circulo de oro, peca un poco de lo mismo que Guardianes 2, es demasiado parecida a la primera y ya no sorprende, lo que no quita que sea, al igual que aquella, una película tremendamente entretenida y disfrutable. Quedaría por mencionar Atómica una película de espías por momentos ininteligible y en la que sus escaso aciertos no compensan sus visionado, por suerte se olvida al poco de acabarla.

Pero no solo de cómics viven los blockbuster y Star Wars Episodio VIII: The last Jedi así lo demuestra. Enorme controversia la creada por una película que en todo caso es innegablemente superior en todos los aspectos a su predecesora y que cuenta con alguno de los momentos más impactantes del año. Cabe apuntar también aquí la excelente Guerra del Planeta de los Simios, un tipo de blockbuster a contracorriente de la forma en la que hoy se conciben y hacen este tipo de películas, aquí es la historia y los personajes las que que conducen a los set-pieces y estos no tiene valor por si mismos fuera de su lugar en la película. Una película que como toda la trilogía se centra más en el desarrollo y evolución de personajes que no en la pirotecnia que promete el titulo. Por presupuesto e intenciones comerciales, Blade Runner 2049 es sin duda un blockbuster aunque aun más que la Guerra del Planeta de los simios, es un blockbuster muy distinto, tanto por ritmo como por concepción de la acción/espectáculo del mismo. Centrado sobre todo en la historia, con una puesta en escena heredera del Blade Runner original pero a la vez con personalidad propia la película de Villeneuve es sin duda el flim del año. No lejos le andaría Dunkerque una autentica experiencia inmersiva de puro cine donde Nolan demuestra ser de los pocos directores capaz de arrasar en taquilla sin tener una marca/franquicia detrás. Mucho menos interesantes resultaron tanto La Momia, intento al parecer frustrado de Universal de crear un Dark Universe y Kong Island intento parece que con éxito de crear un Monster Universe, ambas películas con sus puntos de interés son francamente olvidables, siendo en todo caso la de Kong más salvable. Por peso del material que adaptan y por las intenciones originales La Torre Oscura debería haber sido un blockbuster, algo que sin embargo no fue, quedando en una adaptación de discutibles valores artísticos y de muy escasa ambición de una saga que debía dar para más. Más interesante es Alien Covenant secuela de la muy apreciable Prometheus y precuela de la seminal Alien, en Covenat hay una afortunada mezcla de los mejores elementos de ambas películas que dan como resultado una obra que sin ser plenamente satisfactoria, si resulta muy estimulante.

En un espectro muy distinto y en una de las grandes polémicas del año encontramos los estrenos de Netflix, de los cuales he podido ver tres este año muy distintos, todos muy distintos entre si. Dejando de lado la (muy) absurda polémica sobre si esto es cine o no, la película que más me ha interesado de la plataforma de streaming ha sido sin duda la española Fe de etarras, una amarga reflexión en tono de comedia negra sobre el fin de ETA, los nacionalismos y la convivencia. Okja, bienintencionado aunque extramadamente manipulador alegato ecologista esta muy por debajo de las expectativas creadas. Lo mismo pasa con Bright, donde pese a que el guión es de Max Landis, los temas e ideas de a misma entrocan de manera clara con el mundo de su director un David Ayer que tiene en su haber películas mucho más interesantes que esta.

Sin ser un gran fan del cine de terror son varias las películas de este genero las que acabado viendo en 2017. Más allá de la ya mencionada Múltiple, empezamos por Life, un claro homenaje a la original Alien que cuenta también con elementos de La Cosa de Carpenter y que ha sido una de las grandes sorpresas del año por la enrome tensión que consigue crear y por lo amargo de su final. También muy satisfactoria resulta la morbosa La cura del bienestar quizá algo lastrada por su excesiva duración y su perfeccionismo formal, pero en todo caso una de la películas del año. Al igual que lo fue la española Verónica que cuenta con una de las imágenes más potentes del 2017. Más decepcionante es sin duda It la película de terror más taquillera de la historia pero que pese a su acierto en el retrato de los personajes y su mundo, falla en su transmisión del terror por lo de manual, casi de pura formula que resulta en su planteamiento.

Entramos ya en el terreno de producciones más independientes/pequeñas de presupuesto y ambiciones comerciales más limitadas que corren el riesgo de ser desterradas de la cartelera ante la proliferación de marcas y franquicias como centro de las mismas. Dentro de este tipo de películas encontramos gran variedad entre las que se incluyen algunas de las más relevantes del año. Tal es el caso de Madre! la valiente y compleja película de Darren Aronofsky que puede ser tanto interpretada como una fabula ecológica como defiende el autor, como también como una suerte de estudio del proceso de inspiración/creación/autodestrucción que no pocas veces acompaña al arte. En otro estilo pero también fundamental encontramos a Detroit donde la extraordinaria dirección de Kathryn Bigelow consigue introducir al espectador en la historia de tal modo que parece estar viviendo en sus carnes todo el terror y angustia de un acto extremo de brutalidad policial y racismo por desgracia tan de actualidad incluso hoy en día. En realidad, nunca estuviste allí es otro tipo de película de gran potencia visual y con un cierto cuestionamiento de la masculinidad como subtexto sostenida por una desgarradora interpretación de el siempre excepcional Joaquin Phoenix. También espectacular es la interpretación de Casey Affleck en la interesante Manchester by the sea, drama sin concesiones, bastante deprimente y que basa toda su fuerza en el trabajo del actor. Entraría aquí también la oscarizada pero terriblemente aburrida Moonlight , película no carente de valores que sin embargo no logran superar el tedio de su visionado. Todo lo contrario sucede con The Disaster Artist otro tour de force interpretativo en este caso de James Franco que en su reflexión del cine dentro del cine consigue hacer de Tommy Wiseau alguien con quien simpatizar en cierta medida más allá de sus defectos y fobias. Lady Macbeth por su lado presenta un personaje con el que es casi imposible empatizar en un flim de nuevo sostenido por la portentosa actuación de una actriz, Florence Pugh en este caso. Una historia de ambición, control, poder y deseo llevados al extremo. También como historia de poder, control, ambición y falta total de ética o escrúpulos hay que mencionar El Fundador, atractiva película sobre los orígenes de McDonalds. En La seducción Sofia Coppola consigue un ejemplar remake de la original de Don Siegel sin aportar, eso si, nada que no estuviera ya en aquella.

A ghost story como reflexión sobre el paso del tiempo y lo liquido de los tiempos que nos ha tocado vivir rima con la francesa Personal Shopper donde  Olivier Assayas con su habitual pulso narrativo consigue trazar un afortunado retrato de la sociedad que estamos construyendo. También de Francia llegó la provocadora La amante doble, película de retorcida morbosidad que consigue atrapar al espectador en su tela de araña arratrandolo hacía el inesperado giro final. Quedan para acabar cuanto películas muy distintas entre si, primero el gran fracaso del año Vivir de Noche de Ben Affleck un neonoir que pese a su elegancia termina cayendo por sus interpretaciones muy planas y por una historia carente de verdadero interés. No es el caso de Baby Driver, película de marcado tono pop con magnificas interpretaciones y personajes cargados de interés que ademas supone un autentico disfrute visual y sonoro. Como disfrute visual es John Wick: Pacto de Sangre, tal vez no tan estimulante como la primera entrega pero aún así tremendamente entretenida y dinámica. Colossal por su parte como película sobre el maltrato y el empoderamiento de la mujer a través de una historia de monstruos supone una propuesta tan original como interesante.

lunes, 1 de enero de 2018

Mis series de 2017.

Cada año escribo por aquí mi top personal de las tres principales opciones de ocio que se reparten mi tiempo libre: cómics, series y cine. El año pasado empece por los cómics y acabe con las series, este voy a hacerlo al revés.

Las distintas plataformas de streaming facilitan el acceso a una gran cantidad de series a las que es muy fácil acceder sin complicaciones prácticamente en su estreno sin importar el idioma. Esto ha condicionado que este año hayan sido múltiples las series que he visto y en consecuencia más complicada la elección. Aunque eso es lo divertido de este juego, claro. Sin más mis cinco series favoritas el año:

5,- Glow: Diez episodios de apenas media hora de duración en torno al surgimiento de un programa de lucha libre femenina que alcanzo cierto culto en los 80, La mano de Jenji Kohan creadora de esa maravilla que es Orange is the New Black se deja sentir en el retrato de toda una serie de mujeres que tratan de abrirse camino en un mundo despiadadamente masculino y donde la ironía y el humor son los hilos conductores de una trama esencialmente dramática. Imposible no encariñarse con los distintos personajes que pueblan esta serie de Netflix plagada de perdedores en busca de su oportunidad.

4,- Mindhunter: De nuevo de la mano de Netflix y con la figura de David Fincher detrás llego esta serie que narra los orígenes de la criminología moderna y como esta impacto tanto a sus creadores como al mundo que intentaban transformar. Desoladora por momentos, profundamente humana en otros, los dilemas que plantea la serie y el impacto de sus protagonistas tuvieron en el mundo tal y como lo conocemos hoy en día son algunos de los elementos que hacen de esta serie algo tan especial.

3,- The Deuce: Definir la nueva serie de David Simon y George Pelecanos para HBO como una serie sobre los orígenes del porno es casi reducirla al absurdo. Si claro eso esta ahí, pero la serie es eso y mucho más. La serie es el retrato de una época y lugar concretos y de como el capitalismo es capaz de adaptarse a todo para seguir engordando su cuenta de resultados. Y la cosa no ha hecho más que empezar, deseando ver la segunda temporada.

2,- Twin Peaks 3: Probablemente la mayor revolución televisada de lo que va de siglo XXI, todo un paso adelante a la que se adivina sin embargo muy poca influencia (¿como se puede imitar algo así?) y una muestra de lo lejos que puede llegar la ficción televisada si se le da un autor libertad y medidos para contar una historia de más de 17 horas dividida por comodidad en 18 capítulos pero concebida como un todo. Si alguien esperaba que David Lynch se refugiase en la nostalgia y recuperase sin más lo que fue el Twin Peaks original se llevara toda una sorpresa. Esta nueva Twin Peaks más que verla hay que sentirla. Las serie de Showtime en los USA se pudo ver en Movistar Televisión en España.

1,- Por 13 Razones: Y hablando de sentimientos, hay sin duda en este lista (y probablemente fuera de ella) series mejores que Por 13 razones, pero desde un punto de vista de impacto emocional ninguna serie me ha llegado tanto al alma como esta de Netflix. La profunda humanidad de sus personajes centrales, la inteligencia y valentía a la hora de tratar un tema tan complejo como el suicidio, las actuaciones y la estructura misma de la serie han echo de esta la única serie que he visto dos veces este 2017. Al final las dos veces me dejando congelado en el sitio.

Hay muchas más series, Manhunt: Unabomber con ecos de Mindhunter es otra maravilla, la segunda temporada de Stranger Things es aun mejor que la primera, pese a sus pegas me ha encantado Juego de Tronos este año, al igual que Feud o la distopica The Handmaid's Tale pero había que elegir y esta ha sido mi lección.

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Historia de Marvel: La Marvel de Axel Alonso.

Hace tiempo que por el blog vengo haciendo un somero repaso sobre las diferentes etapas de la historia de Marvel, ahora que Axel Alonso ha dejado de ser el Editor in chief de la casa tal vez convenga hacer un breve repaso de las principales características de su etapa.

Por un lado y como decía el amigo Pedro en su excelente blog UTCON resulta a veces complicado definir donde acaba la Marvel de Quesada y donde empieza la de Alonso, más que nada porque cuando el primero dejo de ser editor jefe su nuevo puesto era algo muy difuso y siempre hubo la sensación de que en realidad Alonso estaba tutelado por Quesada,. Pero dejando esto aparte y teniendo en cuenta que Alonso fue nombrado editor jefe en 2011 hay que tener en cuenta un par de condicionantes que contribuyen a entender su etapa.

Por un lado la definitiva, primero consolidación y luego explosión del Universo Marvel Cinematográfico puso los tebeos de Marvel en el foco, las películas de sus personajes arrasaban en taquilla, las ventas de los cómics debían estar a la altura. Esta sobrepresión, sin embargo, choco de frente con el gran problema con el que se tuvo que enfrentar Alonso: la explosión de Image y otras editoriales independientes que a base de libertad y derechos de autor han terminado llevandose a casi todos los grandes guionistas (y algún dibujante) de la casa a sus filas, dejando a la Casa de la Ideas en una alarmante situación de falta de talento.

Teniendo en cuenta estas dos premisas hay toda una serie de características de esta etapa que permiten diferenciarla de la inmediatamente anterior:

- La concepción de las colecciones como temporadas televisivas. Aunque el tema de las renumeraciones es algo que viene de lejos, lo cierto es que es en estos años cuando el uso y abuso de tal concepto se convierte en norma. Bastaba un simple cambio, no ya de equipo creativo, si no de estatus de algún elemento de una colección para que esta fuera renumerada y pasara a ser una nueva temporada de la misma tal y como si de una serie de TV se tratara. Se puede argüir que Marvel, siempre pegada a las modas de cada época no hizo sino reflejar en sus cómics la pujanza de la ficción televisiva y su paradigma organizativo, pero lo cierto es que tanta renumeración acabo siendo molesto y hasta algo ridículo.

- La concatenación de eventos. Si bien es cierto que la Marvel de Quesada, desde Vengadores Desunidos había descubierto la magia de la interconexión del UM y había tornado los eventos en hilo conductor global del mismo, con Axel Alonso las cosas fueron aun más lejos. Con Quesada tras cada evento había un “landscape” de mayor o menor duración que se dedicaba a explorar las consecuencias de ese evento, con Alonso se llego a un punto en el que un evento enlazaba con el siguiente sin dar tiempo a afrontar sus consecuencias, tornando lo que debía haber sido algo especial en una mera rutina de dudoso interés. Esto no ha impedido que dos de los mejores eventos de la historia de Marvel (Secret Wars e Imperio Secreto) se hayan producido bajo la égida de Alonso.

- La idea del legado: Uno de los principales elementos del Universo DC ha sido siempre la idea de legado, un concepto que en el Universo Marvel ha estado por regla general más olvidado...hasta estos años. Grupos como Los Campeones, la nueva Thor, Riri Williams, X-23 o Miles Morales encarnan con fuerza el concepto de legado que hasta ahora no había estado en el centro del UM y que es sin duda una de las grandes aportaciones de Alonso a la editorial.

- La multiplicación de colecciones: Durante estos años cientos han sido las colecciones que Marvel ha puesto a la venta, siempre con el objetivo de conseguir algún éxito (sobre todo de critica) como Visión de King/Walta o Estela Plateada de Slott/Alred, la Marvel de Alonso ha apostado por dar colección propia a personajes realmente peregrinos lo que ha llevado a que las colecciones con ventas por debajo de los 20,000 ejemplares o muy cerca se hayan multiplicado, con las consiguientes cancelaciones a veces tratadas de disimular con un “era una serie limitada” que no se cree nadie. Si antes era difícil ver colecciones Marvel por debajo del Top 100 de ventas, en estos años su presencia por esas zonas se ha multiplicado. Tal vez detrás de todo esta la presión de las ventas buscando la idea de que si no se alcanzan por calidad al menos llegar por cantidad.

- La diversidad: De nuevo enlazando con la idea de Marvel como caja de resonancia de la realidad, la diversidad cultural, étnica, religiosa y de genero tan definitoria de nuestros días ha tenido su reflejo con más fuerza que nunca durante la era Alonso. El cómic de superhéroes como fantasía de poder adolescente ha sido siempre un medido dirigido por y para hombres y por regla general para hombres blancos y heterosexuales. Teniendo esto en cuenta no es de extrañar las extraordinarias resistencias que la Marvel de Alonso ha encontrado en su decidida (y valiente) apuesta por la diversidad. Esta por ver en queda esto de cara al futuro, pero entre el legado y la diversidad no sería de extrañar que con el paso de los años la Marvel de Alonso sea mucho mejor valorada de lo que a día de hoy parece serlo. Así, personajes como Kamala Kahn o los ya mencionados Miles Morales o Riri Willians son maravillosos ejemplos de lo que ambos conceptos, bien entendido pueden dar de si.

Evidentemente hay muchas más cosas que ayudan a explicar estos años de Alonso al frente de Marvel Comics, pero creo que como idea general de lo que ha sido su mandato estos serían los elementos más destacables. Sea como sea lo que si parece innegable es que el mandato ha llegado un poco su fin natural cuando las ventas han terminado de hundirse y cuando las criticas hacía Alonso se multiplicaban. Se abre ahora una nueva etapa que promete clasicismo (empezando por recuperar las numeraciones y siguiendo con el retorno de los personajes clásicos a su lugar) menos eventos (que no crossovers) y recuperación de talento (eso esta por ver). Esperemos que esta nueva etapa sepa corregir los muchos errores de Alonso (renumeraciones, multiplicación de colecciones, exceso de eventos...) y a la vez no soslayar sus innegables aciertos (legado, diversidad...).

miércoles, 15 de noviembre de 2017

El Caballero Oscuro III: La raza superior.

Tras un largo tiempo de espera y con un número más del previsto, (algo que se esta convirtiendo en costumbre en los cómics estrellas de las majors) por fin ha concluido en España el esperado retorno, (con todos los matices que se quiera) de Frank Miller al particular Universo DC que el mismo concibiera con su ya lejano El regreso del Caballero Oscuro.

Jugando tal vez más un papel de inspirador que de creador, el DK III es, claro, el menos milleriano de los DK, pero no por ello deja de ser estimable. Brian Azzarello un excelente guionista (obras tan importantes como 100 Balas lo atestiguan), consigue aquí imitar la voz del autor de Ronin sin perder la suya propia mientras que Andy Kubert adapta su estilo al del maestro muy ayudado por las tintas de Klaus Janson. Con todo leyendo DK III uno tiene la sensación de estar ante algo muy distinto a lo construido en los anteriores DK.

Es curioso porqué el número uno parece tirar por un camino que no seguirá luego la miniserie, en este primer número volvemos a ver una Gotham totalmente corrupta con una policía en la que nadie confía y en la que de nuevo Batman aparece como fuerza moral que se niega a rendirse a la evidencia de una ciudad que parece insalvable. De nuevo la policía persigue a Batman y esta vez consigue detenerle solo para mostrar que no es Bruce Wayne quien esta tras la mascara...

Sin embargo la trama no ira por ahí y de nuevo al igual que sucedía en DK II el cómic se torna pronto más en una historia de la JLA con Superman como figura central casi por encima de Batman. Destacan aquí las nada disimuladas referencias a una de las obsesiones de Miller en los últimos años cuando un grupo de fanáticos religiosos superpoderosos ponen en jaque al mundo cometiendo por el camino actos de terrorismo suicida (el paralelismo es evidente) y que encontraran en Batman casi la única oposición real ante un mundo que parece dispuesto a claudicar.

Hay en DK III también un papel clave para el concepto de legado, tan descuidado en el DC últimamente pero tan clave en su esencia, por un lado estará Lara la hija de Superman y Wonder Woman presentada en DK II y que aquí, con un padre ausente al principio dudara de su identidad, poniendo en solfa el amor por la humanidad de su padre y enfrentándose físicamente tanto a su padre como a su madre. Por otro lado tenemos a Carrie Kelly que se convertirá en el corazón de la obra y en el fondo en el foco sobre la que esta pivota.

Resulta interesante ver como Carrie ha ido cobrando cada vez más fuerza y protagonismo en cada DK y más teniendo en cuenta que su creación fue casi una casualidad, no hay que olvidar que Miller no quería a Robín en su primer DK y que fue John Byrne quien le convención de la necesidad de incluirla. Además en su primer DK los diálogos de Carrie estaría escritos por Lynn Varley para buscar más autenticidad en el personaje. De nuevo y como viene siendo habitual en los DK, el final es optimista y esperanzador de cara al futuro con una imagen muy incónica en la que Carrie ocupa el papel central que sin duda se ha ganado.

Cabria señalar que aunque DK III es un sin duda un excelente tebeo que se sitúa sin duda entre lo mejor que se ha podido leer este año en el terreno superheroico esa lejos de ser lo revolucionaria e influyente que fue el primer DK y más lejos aun de lo anticipada en el tiempo, atrevida y desafiante que fue el DK II. Un buen tebeo sin duda pero lejos de lo que supone que ha de ser un DK.

Capítulo aparte merecen los minicómics que acompañan la historia principal, son tebeos en formato reducido de unas 12 páginas que dan trasfondo a la trama mostrando mostrando la situación de varios personajes del UDC frente a lo que esta pasando en la historia principal. De los nueve, Miller dibuja en siete (y los co-guioniza siempre con Brian Azzarello) con ese estilo tan feista y tendente a la abstracción pero plagado de fuerza y dinamismo que le acompaña últimamente y que tanto rechazo parece haber generado. Personalmente creo que alguno de estos minicómics son pequeñas joyas que muestran la vigencia y fuerza de un autor que por suerte aun tiene mucho que contar.

jueves, 2 de noviembre de 2017

Daredevil: Arte oscuro.

Tercer tomo ya de la nueva etapa del Hombre sin miedo con el regreso de Garney y la presencia una vez más de “artista invitados”. Sería bueno que Panini se pusiera un poco las pilas con esta colección que no hace más que acumular retraso con respecto a su edición americana.

A estas alturas con dos tomos ya publicados en España, (nueve números USA, un cómic introductorio, un especial con Masacre y un anual) parecía claro que la etapa de Charles Soule y Ron Garney no pintaba muy bien, y eso que la idea del guionista de recuperar la identidad secreta del personaje, volver a sus raíces más millerianas, entroncando así de paso con el tono de la serie de tv y dejando de lado la vertiente más netamente superherócica ensayada durante la larga etapa Waid, no era ni mucho menos mala.

Bien es cierto que Waid había demostrado que se podía recuperar la vertiente más colorista y hasta (relativamente) alegre del personaje sin dañar su esencia, pero estaba bastante claro que desde que Frank Miller lo toco, Daredevil era en ante todo un cómic de tono cercano al noir, de un héroe callejero enfrentado a criminales de corte más realista (todo lo realista que puede ser un tebeo ambientado en el Universo Marvel) y con la oscuridad y el drama como elementos centrales. Etapas como la de Waid o la de Kesel en los 90, funcionaban casi como contrate frente a esto, sin embargo y como el show televisivo había demostrado, el personaje en mucho más reconocible en otros ambientes.

Además Soule contaba a su favor con la presencia de Ron Garney un espectacular narrador que por una razón u otra nunca ha conseguido convertirse en una superestrella pese a tener todo (en términos de estilo, fuerza, narración...) para serlo. Sin embargo durante sus primeros números y pese a captar muy bien desde el principio “la voz” del personaje no había conseguido que la colección tuviera interés. Jugando desde el principio con el misterio de como había conseguido recuperar su identidad, ni esto, ni la creación de Punto Ciego como pupilo, ni el nuevo papel como fiscal de Matt, habían conseguido que la serie terminase de despegar frente a la abulia narativa en la que la colección parecía sumirse a pasos agigantados, sin que trucos como la aparición de Elektra o Spiderman lo evitase.

A este panorama se unía la aparente indiferencia de Panini en España para con la colección, que con este tomo se sitúa a cerca de un año de distancia con respecto a la edición original americana, muy lejos de otras colecciones del Universo Marvel que están a apenas 3-4 meses. Así las cosas el anuncio de un nuevo tomo de la colección, “Arte Oscuro” (con los números USA 10-14 del volumen 5) solo podía ser recibido con una mezcla de perece y apatía a la altura del “espectáculo” ofrecido en los dos primeros tomo de esta etapa.

Hete aquí que contra todo pronostico este “Arte oscuro” ha resultado ser un cómic tan estimulante como relevante, tanto para el personaje principal como para su nuevo entrono y es que por primera vez Soule consigue algo de lo que había carecido por completo hasta ahora: pulso narrativo, lo que le pone por fin a la altura de su compañero al dibujo un Garney tremendo que aquí retorna tras unos meses de descanso. El escalofriante enemigo creado para la saga, un asesino psicópata extremadamente violento que se ve a si mismo como un artista y que hace de sus asesinatos toda una performance, ya presenta de por si una novedad con respecto al tipo de villanos que se suelen ver, no ya en DD si no en casi todo el Universo Marvel. El que Punto Ciego adopte un papel más activo y tenga por fin relevancia por si mismo, las terribles consecuencias que ambos han de afrontar y el que incluso los Inhumanos hagan acto de presencia en una historia así (sórdida, oscura y por momentos de autentico terror) sin que se resienta el conjunto dicen mucho a favor de la labor de un guionista, que a partir de ahora deberá demostrar si esto ha sido flor de un día por la temática y el villano elegido o si, por contra, la etapa termina de despegar y puede llegar a la altura de sus predecesores.

jueves, 14 de septiembre de 2017

The Defenders, ¿una cuestión de química?

Como culminación de una suerte de primera fase del Universo Marvel/Netflix televisivo, hay en Defensores ecos de los que en su momento fue Los Vengadores para el Universo Cinemático, al menos desde el punto de vista conceptual: Los Defensores tornado en el destino al que se dirigían los diferentes héroes individuales teniendo como elemento cohesionador, allí a Nick Furia o el Agente Coulson aquí a Claire Temple, incluso los villanos, en lugar de ser nuevos, derivaban de una de las cabeceras individuales, allí el Loki de Thor, aquí La Mano de Daredevil/Iron Fist.

Las similitudes acaban aquí, las expectativas generadas con Los Vengadores no eran tan elevadas en Defensores, tal vez porque solo Daredevil y Jessica Jones habían generado un consenso en torno a su calidad, quedando las opiniones muy divididas sobre (la interesante) Luke Cage y (la fallida) Iron Fist. Tampoco el aparataje ni propagandístico ni presupuestario era comparable, ni por supuesto el carisma de los personajes implicados, lo que hacía que en realidad hubiera más expectativas por la nueva serie de Punisher o por la tercera temporada de Daredevil y la segunda de Jessica Jones.

Esta relativa falta de expectativas juega a favor de una serie que también tiene como punto favorable el que conste de tan solo ocho episodios en lugar de los trece habituales que tan problemáticos fueron en cuanto a estructura para Jessica Jones o Luke Cage. Aún y con solo ocho episodios en su haber, lo cierto es que la serie se toma su tiempo en reunir a los protagonistas que no es casi hasta la mitad del show cuando son conscientes de estar combatiendo la misma amenaza. Una vez unidos la serie apuesta por dejar muy claro el rol de cada uno de ellos, con Cage como algo así como referente moral del grupo, Jones como una outsider reacia a colaborar, Rand como entusiasta y algo ingenuo pegamento del grupo y un Daredevil que en teoría debería ejercer el papel de líder.

Y digo en teoría ya que una de las cosas que no termina de funcionar en la serie es la química entre los personajes en especial con Daredevil, que acaba involucrado en todo el asunto de manera cuando menos extraña y que tal vez debido a su identidad secreta, y el traje que conlleva usar, (el tema de la identidad secreta de los superhéroes en las ficciones de imagen real merece sin duda un estudio aparte) no termina de encajar del todo con el resto, y eso que junto con Iron Fist es el que más personalmente esta involucrado con el tema. Es curioso todo esto, la química (y la física) ya funciono muy bien en Jessica Jones entre esta y Cage, al igual que la relación de este con Rand, que esta bien llevada, sin embargo Daredevil no parece que en ningún momento este en la misma onda que el resto, por mucho que intenten ligarlo a Rand convirtiéndole en una suerte de modelo referencia para él o busquen que su relación con Jessica fluya, algo que nunca llega a suceder.

Teniendo como showrunners y guionistas a los responsables de la segunda temporada de Daredevil, la serie carece de los desequilibrios que por momentos acuso aquella, pero también es cierto que retoma los elementos menos interesantes de la misma, para una serie que no parece sentar las bases de un futuro grupo, lo que también es cierto enlace con la tradición de no-grupo asociada en los cómics al nombre Defensores (único parecido con el cómic homónimo) lo que no deja entrever una segunda temporada próximamente, a cambio si plantea interesantes opciones de futuro para Iron Fist y sobre todo para Daredevil.

En cualquier caso y pese a innegables puntos de interés sobre todo en algunos aspectos dramáticos centrados en especial en torno a Daredevil y a Collen Wing mucho más interesante como personaje que su partenaire, la serie falla (si bien no tanto como en Iron Fist) en lo que al tratamiento de la acción se refiere, con unas coreografías de lucha que si bien tratan de resaltar la diferencia de estilos de cada héroe (el barriobajero de Jessica, el eclíptico de Daredevil, el elegante de Iron Fist o el brutal y directo de Cage) no terminan nunca de funcionar en su conjunto haciendo que la mayoría de las escenas de acción no fluyan correctamente. Tampoco esta acertada la serie en en el desarrollo de las relaciones personales entre los secundarios, relaciones de las que hay atisbos pero que podían haber dado mucho más de si.

Aparece así la serie como una gran oportunidad perdida de hacer algo más grande y significativo, algo realmente ambicioso que emulase en trascendencia (evidentemente con otros medios) lo conseguido por Los Vengadores en la gran pantalla. Parece casi como si los creadores una vez conscientes de que las seres individuales habían funcionado más o menos bien, quería quitarse Defensores de encima cuanto antes, haciendo que lo que empezó como punto de destino global se tornase en un compromiso ineludible pero poco apetecible que había que ventilar de la manera más digna posible.

sábado, 17 de junio de 2017

Marvel en los 90: Una breve reflexión de la época más oscura de la editorial.

Estos últimos meses en mi afán completista buscando conseguir todo el material publicado en España de la series regulares de los que yo llamo 9 grandes de Marvel, he podido leer diversos anuales de los 90 de las principales personajes de la casa. Su baja (a veces nula) calidad media me lleva a preguntarme qué pasaba por la cabeza de los editores para publicar algo así. Este post es una especie de ordenación de mis pensamientos al respecto.

Teniendo en cuenta solo el aspecto meramente creativo la idea de que los años 90 fueron para Marvel un desastre sin paliativos se ha consolidado como un mantra. Sin embargo la realidad es como siempre mucho más compleja de lo que los tópicos dictan, y lo cierto es que hay muchos elementos a tener en cuenta antes de acepta dicha afirmación como verdad innegable. Y es que para empezar los 90 son muchos años y Marvel una editorial demasiado grande como para aceptar una generalización de tal calibre. Partiendo de esta premisa lo primero que había que definir es que entendemos por los 90 para después poder explicar de dónde viene esta idea.

Cualquier división histórica que se quiera hacer tendrá mucho de artificial, ya que la historia transcurre de manera orgánica sin que las limitaciones temporales que se hacen sobre ella sean más que meras acotaciones para facilitar el estudio de los acontecimientos. Precisamente con ese fin creo que el periodo que va de 1992 a 1997 acota muy bien toda una era de excesos y viene a definir con claridad lo que fueron la esencia de los 90 para Marvel.

En 1992 se fundó Image Comics, un autentico terremoto para La Casa de las Ideas que la dejo descapitalizada de talento (esto es muy opinable) y de ventas millonarias (esto es indiscutible) ante la fuga de sus principales artistas, y lo hizo además creando un nuevo y feroz competidor por un mercado que entonces no parecía dejar de crecer, aunque pronto todo se desvelo como un gran burbuja. En 1997 se puso fin al experimento que fue Heroes Reborn jugada editorial por la que durante algo más de un año los principales héroes no mutantes ni arácnidos de Marvel pasaron a manos de dos de los principales protagonistas de la creación de Image: Jim Lee y Rob Liefeld. Una especie de círculo simbólico se cerraba y una nueva era se iniciaba.


¿Esto implica que todos los cómics que se produjeron en Marvel entre 1992 y 1997 fueron un desastre? Ni mucho menos, como decíamos antes Marvel es una editorial demasiado grande y 6 años son demasiados como para imaginar algo así. Ahí están el Hulk de Peter David, los Thunderbolts de Busiek y Bagley, el Ka-zar de Waid y Kubert o los Clandestine de Alan Davis por poner solo algunos ejemplos, para demostrarlo. Pero en esos años se juntaron una serie de factores que hicieron que sean recordados como los años más oscuros, creativamente hablando, de la editorial.

Gran parte de lo sucedido se explica en la reacción de Marvel a la fuga de sus estrellas y la consiguiente creación de Image, una reacción que por desgracia no paso por intentar realizar los mejores cómics posibles para hacer olvidar a los fugados si no que por el contrario se centro en dos elementos: buscar clones de mayor o menor calidad de los fugados, e inundar el mercado de colecciones intentado ahogar a los recién llegados, con más y más cómics que con el sello Marvel en la portada se entendía tenían mucho ganado de cara a situarse en las estanterías de las librerías especializadas.

En los 90 la era de la comunicación todavía estaba en pañales y la llegada de dibujantes internacionales era mucho más compleja de lo que hoy en día internet ha conseguido que sea, así el principal problema que se encontró Marvel de cara a su ambicioso plan de expansión, era la alarmante falta de talento para hacer frente a todos los cómics que estaban publicando. Y es que no había tantos guionistas y mucho menos aun dibujantes que pudieran tener el nivel suficiente para publicar en Marvel, es más muchos de los que si tenían ese nivel acababan dejando la editorial por Image con el fin de tener más libertad creativa, controlar sus creaciones y sobre todo los beneficios derivados de estas.

Esta ausencia de talento no pareció importar a una editorial empeñada en seguir con su estrategia costase lo que costase, lo que llevo por un lado a multiplicar las colecciones de las franquicias más populares sin freno aparente, mientras que por otro se sucedían las colecciones nuevas de personajes creados casi de la nada cuyo resultado creativo-comercial no era tan relevante como el hueco que iba a ocupar en la librería, hueco que así no iría a parar a un cómic de la competencia. Estamos hablando de colecciones como por ejemplo Darkhawk o Marta Plateada que en otro momento jamás hubiesen llegado a ver la luz y que en estos años superaron la treintena de entregas. Un símbolo de todo esto se vio en los anuales, donde (no solo) las historias de complemento se convirtieron en infames experimentos y campos de pruebas de auténticos horrores comiqueros con autores de los que nunca más se ha vuelto a saber.



En un mercado afectado por una tremenda burbuja especulativa (que como pasa siempre con estas cosas todos negaban) la estrategia de Marvel se rebeló estúpida y fue uno de los elementos (tal vez el menor, pero importante en cualquier caso) para la posterior bancarrota y subasta de derechos cinematográficos que tantos problemas causan hoy en día a la ya consolidada y muy rentable Marvel Studios (pero eso es otra historia). Como salida a todo esto, se intento retornar a los autores que había llevado a Marvel a ventas millonarias a principios de la década. McFarlane rechazo volver a Spiderman pero Lee y Liefeld si aceptaron la oferta de Marvel de relanzar con total libertad Los 4F, Iron Man, Capitán América y Los Vengadores.

El resultado fue comercialmente estimable pero muy lejos de los cifras de ventas de 1990-1992, los responsables del experimento no habían tenido en cuenta lo mucho de especulativo que las ventas habían tenido esos años y lo mucho que se había contraído el mercado del cómic comercial USA desde entonces. Desde un punto de vista creativo, más allá de su (escasa por lo general) calidad, el movimiento estuvo a punto de provocar un cisma en La Casa de las Ideas ante lo que muchos entendía como una traición a lo que Marvel debía ser, es curioso que esa polémica no se levantase anteriormente por las infames etapas que antes de Reborn estaban protagonizando Vengadores o Iron Man. Así las cosas apenas un año después del experimento Marvel decidió retomar el camino e inicio un relanzamiento con Heroes Return que culminaría años más tarde con el inicio de la era Jemas/Quesada y la recuperación definitiva de Las Casa de las Ideas hasta ser el gigante transmedia perteneciente al conglomerado Disney que es hoy, pero esa es también, otra historia…